Campañas de detección precoz de cáncer colorrectal


En abril y mayo próximos, la Facultad de Medicina PUC realizará dos campañas para prevenir y detectar precozmente el cáncer colorrectal, enfermedad a la que se deben al menos mil muertes en Chile.
Ambas campañas, organizadas por los departamentos de Cirugía Digestiva y de Gastroenterología, se efectuarán del 25 al 29 de abril en Clínica San Carlos, y del 13 al 19 de mayo en el Centro Médico San Joaquín. Contempla la evaluación de aproximadamente 800 personas de más de 50 años, mediante una consulta médica y un test.

SE PUEDE PREVENIR
El cáncer de colon y recto en nuestro país se sitúa hoy entre los tres a cinco cánceres que causan más muertes, con más de 1.000 decesos anuales atribuidos directamente a él. Según explica el doctor Francisco López Kostner, coloproctólogo y jefe del Servicio de Cirugía del Hospital Clínico de la Pontificia Universidad Católica de Chile, el aumento en la frecuencia de enfermedades crónicas, como el cáncer de colon, está estrechamente relacionado con las características de nuestra población, cada vez más longeva, más urbana, más sedentaria y de hábitos alimenticios no saludables. “Estas mismas son las condiciones que contribuyen a que las patologías predominantes en Chile sean muy semejantes a la de cualquier país desarrollado, es decir, con crecientes índices de obesidad, hipertensión arterial y diabetes y, por consiguiente, de enfermedades cardiovasculares, que, junto a los cánceres y los traumas, son las principales causas de muerte en nuestro país”, señala el doctor Manuel Álvarez, gastroenterólogo de la Facultad de Medicina de la Universidad Católica.
En Chile aún existe la idea de que cáncer es sinónimo de muerte, sin considerar que existe una gran variación entre los distintos tipos de cáncer. El cáncer de colon es posible de curar en la actualidad por medio de una operación en la mayoría de los pacientes (dependiendo de la etapa en que se haga el diagnóstico). Frente al hallazgo de sangre fresca en las deposiciones, un cambio sostenido en la frecuencia evacuatoria (estitiquez progresiva, diarrea prolongada), dolor abdominal persistente y anemia, se debe consultar a un especialista.
El cáncer de colon, o cáncer colorrectal, se presenta principalmente después de los 50; sin embargo, los jóvenes no se encuentran completamente a salvo. En efecto, en el grupo que lidera el Dr. López se han realizado estudios, encontrándose genes que se transmiten de generación en generación y que pueden gatillar un cáncer de colon en personas entre 20 y 50 años. Afortunadamente, esta variante hereditaria representa un 5 a 7% del total de los cánceres colorrectales. En la Universidad Católica se ha organizado un grupo multidisciplinario de especialistas que pretenden establecer pautas de información a los pacientes y a los médicos generales junto con discusión detalladas y consejos frente a situaciones médicas complejas en esta área.
En países desarrollados, la frecuencia de este cáncer es varias veces superior a la de nuestro país y a la de prácticamente la totalidad de los países subdesarrollados. Concretamente, ocupa el segundo lugar en incidencia y mortalidad por cáncer en la mayoría de los países desarrollados, y si se consideran ambos sexos en conjunto, probablemente ocupe el primer lugar. “Esta diferencia se explica principalmente por los hábitos de vida, ya que en menos de un 25% se encuentran factores genéticos-hereditarios como responsables para el desarrollo de este cáncer –dice el Dr. Álvarez–; cuando las personas cambian de país, el riesgo de presentar en el futuro un cáncer colorrectal está mucho más determinado por el país en que comienzan a vivir y no por el cual vivían”.
Dentro de los avances en el tratamiento del cáncer colorrectal, se debe señalar la cirugía laparoscópica, que permite realizar la misma intervención pero a través de mínimos accesos que se traducen en menor dolor posoperatorio y una recuperación más rápida. Actualmente, señala el Dr. López, se ha demostrado la seguridad de la cirugía laparoscópica en el tratamiento oncológico de estos pacientes y es una opción disponible en algunos centros médicos del país.
En Chile, los mayores riesgos para el cáncer colorrectal se observan en las regiones Quinta y Metropolitana, y en las regiones extremas. Las dos primeras cuentan con mayor nivel socioeconómico y con hábitos de vida propios de sociedades modernas. “Esta observación se ve reforzada por las altas tasas de éste en las comunas con mayor nivel socioeconómico -comenta el Dr. Manuel Álvarez-. Si como país mantenemos un crecimiento socioeconómico progresivo, es esperable que lleguemos a las realidades de salud de países desarrollados, con lamentables altísimos índices de cáncer colorrectal, por lo que deberíamos poner énfasis en la prevención y detección precoz. El mejor camino es reforzar la educación en nuestra población, en especial a niños y jóvenes”.

DEL PÓLIPO AL CÁNCER
El cáncer de colon tiene un desarrollo “silencioso” que puede tomar años, pero es prevenible. De hecho, las intervenciones de prevención en el cáncer colorrectal pueden incidir en las diferentes etapas del desarrollo de esta enfermedad. Existe evidencia de que en la mayoría de los pacientes que desarrollan un cáncer colorrectal, éste se ha derivado de un pólipo que no daba ningún síntoma. Un pólipo es como una verruga que le aparece al colon y que después de largos años se puede “echar a perder” y desarrollar el cáncer. Lamentablemente, la mayoría de estos pólipos no da síntomas, pero la buena noticia es que si se detectan, es posible extirparlos a través de una colonoscopía (procedimiento ambulatorio), para así evitar que se desarrolle el cáncer. Los familiares de primer grado de pacientes que han presentado un cáncer de colon tienen un mayor riesgo de hacer pólipos y, por ende, cáncer de colon. En el equipo del Dr. López, se les ofreció realizarse un estudio de detección de pólipos a todos los familiares directos de un grupo de pacientes operados por cáncer de colon en la Universidad Católica el año 2000. Conscientes de su riesgo, sólo un tercio de los familiares acudió al estudio y se encontraron pólipos en el 20% de ellos. El Dr. López explica que esto demuestra que en Chile hay muy poca conciencia de esta enfermedad. “En los países desarrollados, además de ofrecer un examen de detección a los familiares directos, se han elaborado pautas para detectar estos pólipos en pacientes sin ningún factor de riesgo ni síntomas más que el hecho de ser de 50 o más años. Creemos que en Chile se debe iniciar este tipo de iniciativas”, dice el médico.
La adopción de hábitos saludables es una medida clave. La realización de ejercicio físico regular reduce el riesgo de cáncer colorrectal en alrededor de un 40%. Sobrepeso, obesidad y consumo de tabaco y alcohol también se asocian a un mayor riesgo de este cáncer.
Respecto de la dieta, se sabe que las carnes rojas, particularmente la carne procesada, muy cocida o en contacto directo con el fuego, conlleva la aparición de sustancias cancerígenas y están asociadas, por ende, a riesgo de cáncer. Un buen número de estudios sugiere que una dieta rica en fibra, vegetales, fruta, leche y otros productos lácteos prevendrían el cáncer colorrectal.

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