Padre Carlo Colafranceschi
CAMILO DE LELLIS:
¡ MÁS AMOR EN ESAS MANOS! ...

Un Santo al Servicio de los Enfermos


CONTRATAPA
“Una herida en la pierna lleva a Camilo de Lellis hasta el Hospital San Giacomo en Roma, Italia.
Allí debe someterse a un inesperado, largo y costoso tratamiento que lo obliga a involucrarse en la sordidez del mundo sanitario de su época.
Camilo había abrazado la carrera de las armas, era joven, vigoroso, perseguía la gloria y se dejaba llevar por sus mayores pasiones: el juego. En el límite del despeñadero, la Gracias entra en su corazón- Camilo descubre precisamente en los hospitales la gloria que buscaba en las batallas; Y en los enfermos, al mismo Jesucristo necesitado de compasión.
Su obra, su mensaje, los prodigios que realizó y que continúa realizando, nos llegan a través de la apasionante trayectoria de su vida, con la potencia de la savia nueva que corre por la planta que Camilo sembró y que se ha multiplicado por todo el mundo.
La fórmula del nutriente está contenida en el poderoso elixir que Camilo llamó Caridad.
Quien ama al enfermo, quien lo sirve y atiende en sus necesidades físicas y espirituales, no sólo adquiere el don de sanar, sino que sana a sí mismo, de una vez y para siempre.”

¿QIÉN ES SAN CAMILO DE LELLIS?
Palabras del autor:
“Un Santo, Patrón de los Hospitales y de los Enfermos (1886) ; de los Enfermos ( 1930): de la Sanidad Militar Italiana (1974) y Benefactor de la Humanidad (1914).
Una deficinión interesante es la del Papa benedicto XIV: Camilo, iniciador de una nueva escuela de caridad.
San Camilo asistió y enseñó a asistir enfermos, de una manera totalmente nueva, plenamente humana y maravillosamente natural.

Decir que un hombre se enamora de los enfermos puede parecer una exageración, o cuanto menos, una postura de quien, amando a su Fundador –como todo camiliano- se ve en la obligación de magnificar su obra. Sin embargo, quienquiera que se acerque y conozca la vida de San Camilo, se convencerá de igual modo que, en realidad –en el buen sentido cristiano- este hombre se enamoró, efectivamente, del hombre enfermo; del hombre que sufre, del hombre que necesita ser atendido con especial dedicación....Ese hombre que para Camilo no venía a ser ni una representación ni una figuración de Cristo, sino el mismo Cristo, aquel que afirmara: Lo que hacéis por cada uno de mis pequeños, a Mi me lo hacéis...Estuve enfermo y me viniste a visitar....”

 

 


 

CAPÍTULOS
I. Soldado en un siglo de paz.

II. Un Gigante al servicio de los enfermos.

III. Mirad al pobre como se mira al Señor.

IV. Una nueva escuela de caridad.

 

* El libro fue traducido del italiano al español por la
señora María Luz Aldunate, pedagoga y
coordinadora del Diplomado de Salud y
Humanización de la Facultad de Medicina de la
Universidad Católica.

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