Tratamiento precoz para artrosis de cadera


En personas que bordean los 30 ó 40 años, la artrosis de cadera se trata hoy de la manera más precoz posible, explica el Dr. Carlos Liendo, traumatólogo de la Facultad de Medicina de la Pontificia Universidad Católica de Chile. Esto, porque la espera agrava la artrosis y porque se cuenta actualmente con procedimientos cuyos resultados son probadamente buenos en el manejo de la enfermedad.

La artrosis es un fenómeno degenerativo de las articulaciones, especialmente las de carga: columna, cadera y rodilla. Consiste en el desgaste del cartílago articular, que cubre el extremo de los huesos, y aparece con mayor frecuencia en personas mayores de 65 años, sólo debido al uso. Sin embargo, no es extraño encontrar artrosis en personas más jóvenes, entre los 30 y 40 años. De ellas, la más común es la que afecta la cadera.
La causa de la artrosis de cadera en pacientes jóvenes, señala el Dr. Liendo, está, en su mayoría, en patologías de infancia que condicionan articulaciones alteradas, como la enfermedad luxante de la cadera, o displasia, y que hace que el peso, mal distribuido por la alteración, se concentre sólo en una zona y desgaste su cartílago; o en subluxaciones que producen una salida parcial de la cabeza femoral. En casi todos los casos, es asintomática, y no es sino hasta los 35 ó 40 años que comienza a manifestarse con dolor, cuando ya el cartílago ha empezado a rendirse por la sobrecarga. Al principio, el dolor se siente frente al esfuerzo y después se hace reiterado y más intenso, aun con esfuerzos pequeños.
Antiguamente, dice el Dr. Liendo, se esperaba muchísimo antes de someter al paciente a una cirugía, porque ésta solía ser poco exitosa; como era tardía, la artrosis era mayor y mayores eran también las secuelas. Hoy, una vez probado el tratamiento médico, la tónica son intervenciones quirúrgicas en displasias aun sin artrosis. “Dependiendo del tipo de lesión y de su magnitud, los pacientes se operan precozmente para evitar que se produzca el daño del cartílago –explica el médico–. En personas en las que se pesquisa una patología luxante de la cadera, por tanto, lo que debe hacerse son cirugías que prolonguen la vida útil de la propia cadera, y esas son las osteostomías”.
Las osteostomías, principalmente las pelvianas, han tenido un éxito comprobado en seguimientos de largo plazo (más de 20 años). Cuando no hay artrosis y sólo displasia, su objetivo es reorientar la cavidad articular (cotilo); cuando existe artrosis, se aumenta la superficie de carga, lo que hace que la carga por centímetro cuadrado disminuya en forma importante, permitiendo que la cadera del propio paciente siga asintomática por muchos años.

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