Educación a Pacientes con Hipertensión Arterial

La hipertensión arterial es un importante problema de salud, es uno de los factores de riesgo más importantes para el desarrollo de enfermedad coronaria y el de mayor peso para el desarrollo de enfermedad cerebrovascular.
La hipertensión arterial es una enfermedad que habitualmente no provoca síntomas, por lo cual a menudo es llamada “el asesino silencioso”. Las personas pueden no darse cuenta de este problema hasta que comienzan a tener repercusiones en órganos tan importantes como el corazón, riñones y el cerebro. Por esto mismo es tan importante realizar un diagnóstico y tratamiento precoz con el fin de evitar la aparición de estas complicaciones.

¿Qué es la presión arterial?
La presión arterial es la fuerza que ejerce el paso de la sangre a través de las arterias. La presión arterial es mayor cuando el corazón se contrae e impulsa la sangre a las arterias, esta es la llamada presión arterial sistólica. Cuando el corazón está en reposo, la presión arterial baja y corresponde a la llamada presión arterial diastólica. Ambas son importantes.
La presión arterial presenta cambios a lo largo del día, es más baja durante el sueño y se eleva con la actividad, también puede sufrir variaciones con la tensión emocional, el frío, el consumo de cigarrillos, etc.
El nivel óptimo de presión arterial es menor o igual a 120/80 mmHg, cuando este nivel alcanza los 140/90 mmHg o más se considera hipertensión arterial. Es importante considerar que para establecer el diagnóstico definitivo de hipertensión arterial se requiere de varias determinaciones con cifras por sobre los valores normales, en días diferentes, en condiciones de reposo y en un ambiente tranquilo.

¿Cuáles son las causas de la hipertensión arterial?
La hipertensión arterial es una enfermedad crónica, cuyas causas exactas se desconocen, la mayoría de las personas hipertensas corresponden a lo que se ha denominado hipertensión arterial esencial asociada a factores entre los que destacan los siguientes:
- antecedentes familiares de hipertensión arterial
- antecedentes de Diabetes Mellitus y arteriosclerosis
- hábitos desfavorables: excesivo consumo de sal, sobrepeso, tabaquismo, vida sedentaria, estrés, excesivo consumo de alcohol.
- Consumo de medicamentos: anticonceptivos hormonales, corticoides, antiinflamatorios y algunos descongestionantes.

Tratamiento de la hipertensión arterial
La hipertensión arterial es una enfermedad que no se puede curar (enfermedad crónica), pero que si se puede controlar a través de una combinación de cambios en el etilo de vida (medidas no farmacológicas) y uso de medicamentos.


Uso de medicamentos antihipertensivos: existen muchos medicamentos que se pueden usar para el control de la hipertensión arterial, su médico le recetará el más indicado para usted. Los medicamentos deben tomarse en el horario establecido y en forma permanente. Frente a cualquier duda o efecto adverso, consulte a su médico o enfermera que lo controla.
Reducción de peso: la disminución de peso es la medida no farmacológica que tiene el mayor efecto antihipertensivo. Por lo que sí usted tiene sobrepeso, debe adoptar las medidas dietéticas necesarias, dadas por su médico, enfermera o nutricionista, para conseguir su peso saludable.
Disminución de la ingesta de sal: el consumo restringido de sal puede ayudar a una disminución importante de la presión arterial. Evite el consumo de alimentos que en su preparación lleven mucha sal como: calugas para sopas, sopas de sobre, cecinas y embutidos, quesos amarillos, alimentos ahumados, enlatados, papas fritas, ramitas, aceitunas y alimentos congelados que lleven sal en su preparación. Consuma la cantidad de sal que le fue indicada.
Reduzca la ingesta de alcohol: si toma bebidas alcohólicas, disminuya su consumo a no más de un vasito de vino tinto al día. El alcohol modifica el efecto de los medicamentos, aumenta el riesgo de accidentes y eleva la presión arterial.
Reemplace las grasas saturadas (animales) por: monoinsaturadas: aceite de oliva, paltas, aceitunas (sin sal). Poliinsaturadas: aceite de maíz, soya, maravilla, pepita de uva, nueces, almendras, maní, pescados en general. Aunque no existe clara evidencia de cuan efectiva es esta modificación sobre la reducción de la presión arterial, si tiene claras ventajas al reducir la obesidad, el nivel de colesterol, y el riesgo cardiovascular, por lo que está indicado como parte del tratamiento de los pacientes hipertensos.
Realice ejercicio: para obtener beneficios del ejercicio físico sobre la presión arterial, es necesario realizarlo en forma continua, camine 20 a 30 minutos diariamente a paso ligero. El ejercicio moderado es mejor tolerado y se obtiene mayor efecto antihipertensivo que con el ejercicio intenso. Además mejora su circulación, su capacidad respiratoria, y fortalece sus músculos y corazón.
Deje de fumar: la nicotina que contienen los cigarrillos y el tabaco provocan aumento de la frecuencia cardiaca y estrechez de los vasos sanguíneos con el consiguiente aumento de la presión arterial.
Reduzca el estrés: dedique tiempo, ojalá todos los días, a hacer las cosas que más le gustan.
Control periódico: recuerde asistir regularmente a los controles que su médico o enfermera lo cite, con el fin de verificar el adecuado control de su presión arterial y adherencia al tratamiento farmacológico y no farmacológico.

 
 

Autores: Priscila Candia J. (nutricionista)
Paola Rigotti R. (enfermera)
Laboratorio clínico de hipertensión arterial.
Laboratorio de Nefrología. H.C.U.C.
Referencias: Journal of Hypertension 1999, Vol. 17, N° 2, pág. 151-183.
Hipertensión Arterial, normas técnicas. Ministerio de Salud 1995.